—Tienes que hacerla desaparecer de aquí.
Mara se detuvo.
Estaba en el pasillo del apartamento, con el abrigo puesto, el bolso al hombro y las llaves en la mano. Había entrado en silencio porque pensó que él estaba en una llamada de trabajo.
Se equivocó sobre el tipo de llamada.
Su voz se escuchó a través de la puerta del dormitorio. Baja y tensa, como cuando controlaba algo que quería manifestarse de otra manera.
—No te pido que hagas nada ilegal. Te pido que controles el alcance de lo que Dara