Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos gritos se podían escuchar en cada uno de los rincones de la gran mansión donde operaba Scott. Los hombres caminaban de un lado a otro con las pacas de billetes que habían recogido hace unos cuantos minutos.
Scott con arrogancia miraba a sus empleados y vigilaba que casa cosa se llevara a cabo. Tal como él lo había solicitado.
Escuchó la voz de la mujer en el pasillo y sonrió ampliamente al reconocer aquellos gritos. Larissa ha







