Aria
Ha pasado más de una semana desde que Quinn se fue, lo que marca un mes y pico de embarazo y, para ser honesta, lo más difícil ni siquiera fue ocultarlo, sino los cambios que trajo consigo, la repentina aversión a mi comida favorita y los problemas de ira, los ruidos mínimos me irritaban, todo me ponía nerviosa.
Estaba en la cocina intentando prepararme algo de comer porque Amelia ya no entendía mis gustos o, probablemente, no se adaptaba a lo nuevo.
Sonó mi teléfono. Vi el nombre clara