Me encontraba en mi cuarto, parada enfrente de la ventana, mirando hacia el jardín que se extendía más allá de los muros de la mansión de Emir. La luz del sol entraba por la ventana, iluminando la habitación con un cálido brillo dorado. Me sentía perdida en mis pensamientos, reflexionando sobre la conversación que había tenido con la señora Aydan esa mañana.
De repente, mi mirada se posó en los sirvientes que estaban en el jardín, cargando cajas y objetos hacia un camión que estaba estacionado