Arthur
Estaba convencido. La chica del aeropuerto era Ana. No podía ser una coincidencia. Los ojos, la sonrisa, el cabello... Todo era igual. Mi mente repasaba cada detalle, cada gesto, cada expresión. No había duda.
Pero necesitaba confirmarlo. Tenía que verla de nuevo, hablar con ella, mirarla a los ojos y saber la verdad.
Mi determinación creció. Iba a encontrarla, no importaba qué pasara. Mi siguiente paso sería buscar en Dubai, el último lugar donde ella había estado. Debía ser cautelo