Capítulo 27: Antonella en París.
PARÍS: AEROPUERTO.
—Mami, que felicidad tan grande.
—Mi niña hermosa, mi princesa, mi bebé, cuánto tiempo sin abrazarte, sin besarte.
Nos abrazamos con fuerza como si temiéramos separarnos nuevamente; mi mami siempre fue de carácter débil, siempre sujeta a las imposiciones de mi papá, nunca entendí por qué una mujer tan bella, tan inteligente porque ella lo es, podría estar bajo los dominios de alguien que no la respetaba, que no la valoraba, aunque ese alguien fuera mi papá