Capítulo 23: Isabella es mi hija.
BUENOS AIRES: BAR DE TOMÁS.
Siento un nudo en la garganta, no sé por dónde comenzar, Tomás me ve con ojos de angustia, de incertidumbre, quizás de súplica, lo veo y mi dolor aumenta, por un instante me cubre la duda.
¿Y si Tomás al enterarse de mi secreto lo que consigo es que cambie sus sentimientos hacia mí? ¿si comienza a odiarme por haber guardado este secreto por veinticinco años?
No puedo volver atrás, tengo que contarle todo y que sea lo que Dios quiera.
—Tomás,