—¿Qué sucede? ¿El gato te mordió la lengua? —dije en un tono de broma.
Sus labios se abrieron como si quisiera refutar; sin embargo, nada salió de estos. ¿Será porque lo había dejado sin palabras o porque decidió que no era necesario que arruinara el momento? La verdad era que no tenía importancia, no si ya dije todo lo que tenía para decir.
Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Arzhel mientras ponía en marcha el vehículo. Quizá, el que nosotros pudiéramos acercarnos de esta manera la n