Capítulo 54

Mi cabeza solo se concentra en Armand y en que tengo que conseguir la información sutilmente. El turno acaba y Dieter no sale de la oficina, veo llegar a Armand, elegante, frío, altivo, tiene una presencia delicada, pero fuerte, es como ver pasar a la muerte entre los simples mortales. Mientras se acerca me retiro los guantes y los guardo en el escritorio, se planta frente a mí y extiende su mano, claro, enguantada… la tomo con una sonrisa y me levanto del escritorio. 

—¿Cómo est

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