La doctora estaba con la espalda apoyada con comodidad en el pecho de Hunter, mientras este tomaba una cerveza y la miraba acercarse con interés.
—¿Te sientes bien? —preguntó Casandra llamando su atención—. Te pusiste helada de pronto.
Le mostró la mano que seguía sosteniendo entre las suyas y ella la retiró con demasiada brusquedad.
—Es el viento —respondió, sintiéndose estúpida por su pésima excusa y por ser tan evidente.
—No le hagas una escena a Alex o te lo haré pagar —dijo la castaña f