-Si, mamá. Quedate tranquila. En serio, estoy bien. No, no vi nada en la tele. Bueno estoy trabajando..- Rocío hablaba con su madre mientras le hacía señas a Mauro para que encendiera la televisión.
Por lo que decía su madre, a toda velocidad a un alto volumen, su casa había aparecido en las noticias de una fuga y por primera vez la oía preocupada. Sin embargo, en ese momento no podía detenerse en viejas heridas del pasado, era hora de superar las carencias que siempre había creído tener, de de