La noche se precipitó como un telón al final de la función. Luego de tantas emociones Rocío por fin se había logrado concentrar y había cumplido con sus tareas laborales. No había vuelto a saber de Mauro, al parecer se había quedado abajo mirando televisión.
Se estiró en su silla y al subir los brazos confirmó que era hora de darse un baño. No era que apestara, pero tampoco lo había hecho desde la noche anterior.
Se sacó la ropa y se metió en la ducha para disfrutar del agua caliente sobre su