Su boca se desliza con avidez sobre mi piel febril haciéndome soltar unos gemidos bajos, mientras una mano suya se desliza por mi espalda, apretando mi carne, y la otra me anima a mover mis caderas en su regazo. Sus promesas se deslizan en el sonido de la voz ronca que me lleva más allá del paraíso.
- ¡Erick! Susurro suavemente mientras un fuego se enciende desde adentro hacia afuera. Lo quiero, lo necesito dentro de mí ahora. pienso exultante. Sin embargo, algo extraño sucede y de la nada mi c