"¡Tienes algo que me pertenece, Ventura, y lo quiero de vuelta!"
"Espérame aquí, entraré y le daré un beso a tu padre y luego nos podremos ir". Se ríen de los cómplices y yo con avidez me alejo del auto. De camino a la oficina central me encuentro con Lucinda, una empleada doméstica. Lleva una bandeja con dos tazas, platillos, una cafetera y un azucarero.
“Me imagino que esto es para el Sr. Ventura y su misterioso invitado”, respondo, caminando al lado de la mujer.
- Si señora. -El me lanza una