Meses antes de la fuga...
Un canto lejano, un sonido muy distinto y lejano. Sí, conozco esta canción. Es mi maldito teléfono sonando. Pero, ¿por qué no puedo abrir los ojos? ¿Por qué son tan pesados? ¡Ah, finalmente la música dejó de sonar! Me quejo, sintiendo mi cabeza palpitar y me obligo a moverme en la cama. Sin embargo, incluso mi cuerpo no me obedece correctamente. ¿Qué carajo me está pasando? Casi sin fuerzas, deslizo mi mano de mi costado sobre el colchón. Necesito ayuda, necesito a Eva