El dolor que sentía en el rostro no era nada a comparación del dolor que sentía en su corazón y alma. Se había dejado golpear por Nathael y sí, se lo merecía. Hubiese dejado que lo siguiese golpeando, pero Kael intervino, sosteniendo y alejando a Nathael.
Honestamente, ya no tenía fuerzas para continuar, ya no sentía ganas de luchar en una batalla que parecía estar perdida desde que regresó de Madrid. La realidad siempre hubo sido diferente y los días que pasó junto a Liam parecían lejanos, com