—¿Primera vez en la cárcel?
Leo se sobresaltó al escuchar esto, que dirigió su vista al fondo de la celda, donde encontró a un hombre de unos treinta años, de aspecto desaliñado y, a pesar de estar lejos de él, podía percibir el fuerte aroma a alcohol que desprendía de su ropa.
Impresionado por el aspecto tan terrible del prisionero, solo asintió en silencio para responder la pregunta. El sujeto, al ver que el recién llegado actuaba con recelo, decidió hacerle un poco de plática, para no abur