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El punto de vista de Sofía
La oscuridad de la noche nos rodeaba, espesa y silenciosa. Ian y yo nos habíamos quedado dormidos en el castillo del reino de los vampiros, envueltos en el calor de los brazos del otro. Por una vez todo parecía en paz. Las constantes presiones del consejo, la creciente amenaza de rebelión: todo parecía inexistente. En esta habitación, estábamos solo Ian y yo.
Pero estaba aprendiendo que la paz nunca duraba.
Me desperté, no por un sonido, sino por un sentimiento. A