La luz tenue de la mañana se filtraba por la ventana mientras yacía recostada sobre la cama, mis pensamientos enredados como hilos de un destino incierto. Cada latido de mi corazón resonaba en mi pecho, recordándome los últimos días que habían transcurrido como un torbellino de emociones. Todo parecía irreal, como si estuviera atrapada en un sueño del que no sabía si quería despertar.
Me incorporé con pereza, sintiendo aún el letargo del sueño aferrarse a mi cuerpo. La rutina matutina transcurr