Lena toca el timbre del departamento de su padre y espera a ser atendido, en aquel momento no había cabida para pensar en Elijah sus caprichos. Todos los pensamientos de Lena estaban en resolver el problema de su casa y sobre todo, debía discutir lo que le confesaron en la hacienda de los Wood.
— ¡Hija! — Su padre la abraza al abrir la puerta. — Que bueno tenerte por aquí.
— Para mi también es un gusto verte padre. — responde el abrazo. — ¿Puedo pasar?
— Claro, mi casa es tu casa.
Padre e hi