Eduardo
Sus pies impactaban delicadamente sobre la arena, su cabello se movía suavemente al viento dejando su cuello al descubierto, su sonrisa delicada me llenó el corazón de alegría, parecía un ángel, con el vestido que elegí para ella y su ramo en la mano. Se estaba acercando a mí y odiaba admitirlo pero me estaba poniendo cada vez más nervioso,para ser una boda falsa estaba bastante tenso.
- hola- me dijo cuando estaba a mi lado.
- luces bien hoy. - luces bien en serio cómo le dijo eso