Eduardo
Fue el mejor despertar de mi vida. Ahí estaba más hermosa que nunca. Sus cabellos estaban pegados a su cara y su abdomen subía y bajaba con cada movimiento de su respiración. Besé sus labios suavemente y repasé mentalmente lo afortunado que era de tener a alguien así en mi vida. Dormía como un pequeño ángel. Me levanté y me dirigí a mi espaciosa cocina, estaba muy contento, aunque me di cuenta que estaba un poco regada, mi ángel cocinó muy bien pero dejó todo desordenado, no me importó