Capítulo 56. Te invito una copa
Stella y Valentina caminaron hasta el auto. La niña se sentó en el pequeño muro que había bajo la sombra de un árbol.
—Ven, Stella, siéntate —le pidió, limpiando un espacio justo a su lado.
Stella cerró la distancia y se acomodó al lado de la niña, le arregló un mechón de rizos sueltos, se lo colocó detrás de su oreja y luego esperó.
No sabía cuánto tiempo le llevaría, pero esperaría el tiempo que fuera necesario por Lorenzo. Sabía que él necesitaba espacio y tiempo, hoy no era un día fácil y l