Capítulo 46. Un beso con sabor a sal
«Descubrió que el hombre que conducía el otro auto, el que impactó con el de tu esposa, no era otro que Elio Romano, el padre de Viviana».
Lorenzo se tambaleó al escuchar las palabras de su hermana, quizá no por conocer el nombre del hombre que le robó a vida a Lionetta y le arruinó la suya, sino por la herida que volvió a abrirse en su corazón. Una herida que ya estaba casi curada y cerrada. Los ojos de Lorenzo se llenaron de lágrimas, no pudo evitarlo. La presión que subió por su garganta cas