Capítulo 21. En los brazos de su jefe
Stella abrió la boca, sus labios formaron una perfecta O, y su cuerpo tembló al darse cuenta de que estaba en los brazos de su jefe. ¿Cómo había llegado allí?
—Señor —susurró, golpeando con su aliento los labios de Lorenzo. Lo que provocó que él casi la soltara.
Stella cerró los ojos, pero el golpe no llegó, estaba de nuevo en los brazos de su jefe.
Lorenzo trató de no respirar el aroma a café, no le disgustaba, todo lo contrario, sintió un tirón en su entrepierna y eso sí que le asustó.
—¿Qué