Capítulo 59. La maldad de Christenses.
Arthur Christenses se adentró en un oscuro bosque donde las sombras parecían cobrar vida. Allí encontró al malvado hechicero, un ser de mirada penetrante y sonrisa siniestra que lo esperaba con ansias.
—Ah, Arthur, has llegado —dijo el hechicero, su voz suave como la seda, pero cargada de malicia. —He estado esperando tu visita. Sé lo que deseas: acabar con Zeus.
Christenses asintió, con su ambición brillando en los ojos.
—Sí, ese inmortal ha sido un obstáculo en mi camino. Necesito una forma d