Capítulo 29. Persuasión.
—Regresemos a la aldea—señala Emma.
—No tan rápido—insinúa Alex y de su mirada se desprende un destello luminoso.
Con el pasar de los días concibe que Emma es su mate perfecta, su dulce y delicada piel lo hace estremecer ávidamente, aunado a unos enigmáticos ojos verdes donde puede distinguir simpleza. Sin embargo, masculla internamente que nada se compara con Abril, para él siempre será la mujer perfecta, lástima que sea humana e intransigente.
—Nuestra boda será en unos días—asienta Emma con l