Alexandra Guzmán
Con el paso de los días me he sentido más abrumada, dejé postergadas las clases en la universidad, el solo hecho de salir me estaba aterrando, ni siquiera hablar de las salidas de Emma a su guardería, mi temor a perderla era tanto que le imploré a Gabriel que trajese una maestra particular a la casa para que nuestra hija no se quedase atrás.
─No puedo seguir viéndote así, cariño. ─dijo Gabriel entrando en la habitación y mirándome aún entre las cobijas─. Dime, ¿Qué puedo hacer