Tres años después.
La luz comenzó a entrar por la habitación, el olor a alcohol entró por mis fosas nasales y sentí mi brazo más pesado de lo que debería, algo o más bien, alguien lo estaba cargando.
Abrí los ojos encontrándome con una chica pelirroja, me levanté abruptamente de la cama despertándola también.
─Conoces las reglas, ¿No? ─pregunté mirando a la chica quien tenía una expresión de miedo en sus ojos y rostro─. ¿Y bien? ─pregunté cabreándome.
La chica asintió. ─Sí, sí señor. ─dijo tart