Blossom
Había algo extraño en volver a Londres después de tanto tiempo. El aire estaba frío, como siempre en esta época del año, y las calles del barrio donde vivía Karina, o Rina como le decíamos todos, seguían igual de tranquilas, con sus casas alineadas y las chimeneas humeando. Mientras caminaba por la acera con las manos metidas en los bolsillos de mi abrigo, sentí cómo una mezcla de emociones comenzaba a burbujear en mi interior: alivio, nostalgia... y miedo.
Cuando llegué a la puerta de