Capitulo 26.
Cerré los ojos por el repentino dolor que me habia causado el sentir sus dientes en mi piel y algunas lagrimas se escaparon de mis ojos.
-Si digo que no, es no y punto. No vuelvas a discutir conmigo- susurro en mi oído mientras quitaba la mano de mi boca-
Me gire para poder mirarlo, su mirada era de seriedad absoluta y sus ojos se habia vuelto rojo brillantes.
-Me dolió-
-No vuelvas a discutir conmigo-
-A mi me importa muy poco que estén tus padres, vuelve a hablarme así o hacer algo como