~POV de Kim~
Las luces fluorescentes de la planta ejecutiva zumbaban como el gruñido bajo de un depredador mientras me pegaba el portafolios de cuero al pecho, con mis tacones marcando un ritmo frenético contra el mármol. Una palabra equivocada hoy, y Damien Santiago me devoraría entera.
Pero que Dios me ayude, porque una parte de mí lo anhelaba.
El chasquido seco de su voz, la forma en que sus ojos me recorrían como si ya estuviera doblada sobre su escritorio. Yo era Kim Westwood, su sobretrab