FLEURE
Estoy frente a la puerta de Samuel, con el índice temblando sobre el picaporte. Mi corazón late tan fuerte que temo que se escuche a través de la gruesa madera. Cada pulso resuena como un tambor de guerra en mi pecho. Quisiera retroceder, huir, esconderme. Pero una fuerza invisible me lo impide.
Toco suavemente, casi en silencio. No un grito, no un aullido. Solo un susurro frágil que traiciona mi duda.
— Fleure, entra.
Su voz es calma, dulce, pero lleva esa calidez reconfortante que siem