Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO 24
Un absurdo, un disparate de mierda; esa era la única forma de describir lo que acababa de pasar. Cuando salí de esa habitación pensé que nunca tendría que cuidar de Mérida otra vez, renunciaría a ese trabajo que me había autoimpuesto. Pero ese trabajo apenas comenzaba.
―Johnny, no te duermas. Ya casi llegamos
―¡Joder, Patrick! No estoy dormido. Solo estoy…pensand







