Esa misma noche, después que Rosalin había logrado dormir a Harry, estaban en la habitación preparándose para dormir y el señor Duncan dijo unas palabras que sonaron aterradoras en el corazón de Rosalin:
-Cariño, estoy muerto. Sólo quiero dormir – Dijo el señor Duncan acercándose a ella con el pantalón del pijama puesto como solía dormir - ¿Me perdonas? Te prometo que te lo compensaré –
-¡Claro! ¡Descansa! Yo voy al baño – Dijo Rosalin cerrando los ojos para aceptar el beso en la frente que le