Después de aquella pequeña bienvenida hacia Ramona, los días siguientes surgieron con normalidad donde esta, trataba de seducir a sus empleados, quienes no cedían, a excepción de uno, que le encantaban las mujeres maduras.
Este era, Iván Castro, un enfermero de 27 años de edad, el cual era de clase baja, piel morena clara, aspecto musculoso y definido, con una estatura de 190 cm, labios gruesos, ojos verdes con pestañas enchinadas, nariz pequeña y respingada, acompañado de un rostro armonioso