De esta manera la señora Catalina Rojas se dirige hacia la gran mesa con un falso gusto en su rostro que en el fondo ocultaba un gran desagrado, se sienta en una de las sillas, que se ubicaba al lado de la madre de Evangelina, mientras que sonríe a los demás, saludándoles con la mano por educación.
Al ya encontrarse ambas familias juntas, Guillermo pide dar pie a la cena familiar, en la cual para “Infortunio” no podrían estar presentes las hermanas Arango, pero esto no evitaría que la celebrac