Mientras que la dulce pareja de Evangelina y Guillermo dormían, una conversación surgía durante la noche desde el hogar de los Arango Rojas, la cual se mantenía entre Catalina Rojas y su hija Ramona, las cuales se encontraban sentadas en una de las bancas de su terraza, observando la noche mientras conversaban del día.
- Pues como te digo hija… Guillermo siempre ha sido algo tonto, que se deja llevar por un simple rostro bonito pero, ahora no se si algo está cambiando en mi… respectó a