Capítulo 11.
La simplicidad y la inocencia eran algo que caracterizaban muy bien a la pequeña Samanta, pensaba que simplemente era una niña caprichosa y sin embargo me enseñó a disfrutar un poco más de la niñez que no pude vivir, como confirmándome que nunca era tarde para vivirla. Me hacía extrañar menos a Patrick, besarlo se volvió en besarla, lo mismo para los saludos, lo mismo para los abrazos.
Ella sería a la única a quien extrañaría, además de Samuel, si decidía no volver porque por más buena relac