Ellie
Los aullidos se acercaban y ella seguía sin encontrar su teléfono. Ellie sabía que tenía que estar en alguna parte del coche, pero no se materializaba y pensó que tenía que salir de ahí. Aunque reconoció el aullido de Blade, también escuchó otros.
—¡Papá! —exclamó, usando el enlace mental—. ¿Puedes oírme?
No hubo nada, solo silencio. Estaba fuera de alcance.
—Maldita sea —murmuró Ellie. Decidió que no podía hacer nada más que intentar correr a casa antes de que Blade y su manada la