Ellie
De pie en el baño, mirando el inodoro y el vaso vacío que le habían dado como si ambos fueran sus enemigos, Ellie no podía dejar de llorar. No era propio de ella llorar tanto por cualquier cosa, pero por alguna razón, la realidad de que debía estar embarazada, de que esa era la única solución a lo que le pasaba que tenía algún sentido, la hacía llorar casi tanto como cuando River la había abandonado en el pasillo.
Ahora, con su marido mirándola desde la puerta, no tenía respuestas para