Mundo ficciónIniciar sesiónMaría colgaba boca abajo intentando alcanzar la otra cuerda que el novato había dejado caer desconcentrado por coquetearle a Filipa, que estaba enojada porque tenía como pegamento a ese chico de diecinueve años, que no la dejaba ni a sol ni sombra.
—Mary, la tienes a unos diez centímetros a tu derecha —le indico Remus por el auricular—, cambio.
—No tengo los brazos tan largos —respondió&mdas







