Capítulo 34 Una noche.
ALEXANDER:
La tomé entre mis brazos, ya no soporto más este juego, si ella me detiene ahora, será todo, no le insistiré más, y permanecer a su lado como un amigo, un protector.
Pero para mi sorpresa, ella no se resistió en lo más mínimo y eso era lo que buscaba, que se entregara a mí, que de una vez por todas aceptara lo que sentía por mí.
Comencé a guiarla a la cama, ella me seguía entre besos y caricias, pero debía estar seguro de que ella estaba conmigo en ese momento y no recordando a Leo.