—Esa es una herejía, un total cato de desfachatez su majestad, lo que usted hace, lo que usted hace…
—Por favor su santidad, debe tranquilizarse, por favor…—Quería reír a carcajadas, la verdad es que me parecía esta escena de lo más advertida, sobre todo porque podía notar que ella no estaba del todo contenta, peor solo se mostraba como si fuese una pequeña flor, carajo no sé por qué la odio tanto, pero de verdad me gusta esto de molestarla, tal vez eso de que somos enemigas naturales sea verda