La Duquesa y Señora de la mansión.
Me encantaría decir que la mañana se mostraba en todo su esplendor, que yo estaba más que encantada con la situación y que la vida me daba un nuevo rumbo, pero no era así, estaba aquí abriendo mis ojos con un hombre a mi lado, no era como esas borracheras en las que te levantas con desconocido, no, claro que no, estaba con nada más y nada menos que mi esposo, aquel hombre de belleza admirable y digna de enloquecer a la más orgullosa de la mujer, digna de ser admirada, aquel que tenía sus ojos c