Mi corazón comenzó a latir desbocado.
No sabía porque, pero a medida que me acercaba más a Viviana, mi pulso se aceleraba más y más.
Parecía que ella poseía una especie de poder misterioso que me impulsaba a querer acercarme, descubrirla y también a entenderla.
¿Cómo es posible que una mujer que es simplemente la amante de alguien más pueda mostrarse tan abierta y mantener a un grupo de jóvenes guapos entretenidos a su alrededor?
Eso me parecía algo increíble.
—Señorita Viviana, hola, ya llegué