Pov de Caspian
Mi corazón latía con fuerza.
No lo vi venir.
Nada parecido.
Llevaba en mis brazos a la única persona que me había dado esperanza, observándola gemir de dolor.
No podía esperar a que Karl encendiera el coche ni a que Edmund abriera la puerta.
Su piel estaba caliente.
Su respiración era superficial.
Y su rostro...
Maldición.
Su rostro estaba cubierto de manchas rojas que se extendían más rápido de lo que podía procesar.
Abrí la puerta del coche de golpe y la acomodé con cuidado ant