Sus ojos sostuvieron los míos, intensos y honestos.
—Pero tú no eres fácil, Belén. No eres ninguna de esas cosas que la gente pueda susurrar. Eres extraordinaria. Eres amable, fuerte y hermosa por dentro y por fuera. Eres alguien que merece ser amada completamente, sin dudas, sin condiciones. Merec