Un silencio incómodo cayó entre nosotros, los dos intentando no mirarnos, el aire cargado con algo que ninguno estaba listo para reconocer.
—¡Panqueques! —La voz de Lucía rompió la tensión mientras entraba corriendo a la cocina, ya vestida con el conjunto que Teresa debió haberle preparado—. ¡Mami,