Audrey:
Por la mañana, internet ya había decidido quién era yo.
Para ellos, era una mentirosa, una rompehogares, una trepa con una cara falsa y sin pasado. Era la mujer que supuestamente se le había lanzado a un multimillonario comprometido. Me dejé llevar y me senté a observar cómo millones de desconocidos convertían mi humillación en entretenimiento.
No importaba que no hubiera publicado el vídeo. No importaba que la producción hubiera robado el momento, recortado todo lo anterior y presentad